· Karuṇā ·

15271835_1128052633899362_1769301859603997827_o

Desde pequeña me entristecía mucho, incluso lloraba cuando veía un animal atropellado en la carretera. Mis padres tenían que repetirme mil y una veces que estaban en el cielo, que no me pusiera tan triste.
Cuando fui creciendo, cada vez que me cruzaba un camión de cerdos o gallinas, o vacas, se me apretaba el alma contra la espalda porque sabía que posiblemente ese sería su último día.
Desde hace unos años, ya “desanestesiada”, en mis momentos de inquietud y de lecturas, ha aparecido muchas veces esta palabra: Karuṇā.
Significa compasión, (no lástima, ni pena) y junto con ahimsa (la no-violencia), para mí, son los dos conceptos que dan sentido la vida. Y en los que me siento llena y feliz.
Para los budistas es esencial (por eso los monjes budistas son vegetarianos o en algunos países veganos) para conseguir la felicidad y la realización.
Para los jainistas, es una de las cuatro verdades universales. Muchos son los textos antiguos, y sagrados para algunos que hablan de ello, no es nada nuevo. El Corán y la Biblia hablan por igual sobre la misericordia y la compasión, y la paz.
Cualquier persona que haya leído los Yoga Sutras, se habrá dado cuenta de que aunque sólo se nombre una vez (3.3) está presente en todos los aforismos, en el Bhagavad-gītā, francamente perdí la cuenta de las veces que aparece.
De aquí yo he sacado mis conclusiones y he podido comprobar que no necesito dañar a otros para ser feliz. Que un pensamiento violento es muy dañino. Que la violencia no es sólo pegar y matar, y que no hacer nada, a veces, es no tener compasión. Y que en todas las partes del mundo, reconocemos que la violencia no es un camino válido. Y que TODAS las vidas importan.
Y que, es verdad, que no lo veas, no significa que no exista. Que todos los que estamos aquí, deberíamos dejar que esa compasión que viene innata con nosotros, que tenemos de muy niños, se queda dentro, para siempre.

Para más detalles, esta es una cabrita que encontramos en Nepal, ya bautizada como Karuṇā.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *